Fragmentos Gnósticos tomados de la trilogía esotérica de Miguel Serrano "Adolf Hitler, el Último Avatara" 66. Es el Misterio del Tulku, del budismo tántrico tibetano y del Boddhisatva, que no encarna en uno, sino en varios. De un Dios, o Ser Liberado, que vuelve a la tierra voluntariamente para ayudar al hombre a transmutarse en ser divino. Pero no a todos los hombres, solamente a los héroes, a los viras, a los semi-divinos in volucionados. Nunca al animal-hombre. Contra este divino esfuerzo de alquimia es piritual, luchan los Elementarwesen, los elementales demoniacos, las fuerzas del mal y del caos. 67. ¡Y pensar que toda esta maravilla de símbolos, de misterios, de leyendas, de sab iduría hiperbórea, ha sido adulterada, al igual que la Cabala Orfica, por una tribu de bastardos y esclavos, para ser puesta al servicio de un terrible sentimiento de "pecado racial", en el cumplimiento de los fatídicos designios de un Arquetipo Planetario, del Señor de las Tinieblas y del Caos, del Amo de las Sombras, que han llamado Jehová...! 68. La encarnación del Señor de las Tinieblas no se cumple a través de una raza, sino de una antirraza y de una contrainiciación. 69. En el misterio de ese pacto con una entidad no humana, que lo necesita, porq ue únicamente a través de él podrá cumplir sus fines de disolución y caos, empujando hacia la nada y llevando a la consumación su Guerra contra los representantes de la otr a luz. El les dará el mundo material, como lo prometiera, siempre que cumplan con sus leyes, en especial con las disposiciones que atañen a la antisangre. Y le rind an culto y sacrificios. Pues aquel Ser Sombrío vive de estos sacrificios y se alim enta con las vidas de los siervos. El pacto deberá incluir la cláusula de no-eternid ad, de no-inmortalidad, permitiendo únicamente el triunfo en el reino de la materi a más densa, del poder de esa materia. 70. Hay otras armas, que no solamente destruyen el cuerpo físico. Y es allá donde se ganará realmente la guerra, o se perderá. 71. En la Iglesia de Roma, llamada Católica, sólo perdura un ritual sin alma en la m isa, como cáscara litúrgica que ya no alcanza al Símbolo, que no lo toca, no lo pone e n acción. 72. El lado más esotérico del hinduismo se halla en el Tantrismo, especialmente en l a Orden Kaula, o Kula. 73. El "Cuerpo Astral" no llega a ser consciente del mismo modo a como nosotros lo somos aquí, en este mundo donde nos movemos con el vehículo físico. Por ello, debería mos decir que el Cuerpo Astral, como lo seguiremos llamando, que el Eydelon, que el Huaiyuhuen, existe solamente en potencia, virtualmente, debiendo nosotros cr earlo, "inventarlo", es decir, pasarle la conciencia de nuestro yo terrestre, ha cerlo consciente, que es lo mismo, aunque con una conciencia integrada, diferent e. Con una conciencia doble, la "de allá" y la "de acá". Es éste el trabajo de una vid a, aquí en la tierra: Inventar el cuerpo astral, crearlo, pasándole nuestra concienc ia, o, mejor dicho, pudiendo llegar a vivir conscientemente en él —con esa doble con ciencia—. Así se sobrevivirá a la muerte. También se podrá morir cuando uno quiera... Y al morir, no perder la conciencia "de acá..." 74. Este trabajo de construir puentes entre tres y más cuerpos, que están en usted, que son usted mismo de algún modo, sólo puede hacerse aquí en la tierra. Cuando lo hay a logrado, será un Pontífice, es decir, un puente entre los mundos, sus mundos. 75. No hay otra manera de alcanzar la inmortalidad, la que no es para todos, sin o para unos pocos capaces de librar este combate, el verdadero Combate, esta gue rra, la verdadera Gran Guerra. Por eso, los que aquí vamos somos guerreros de una Orden sin tiempo, sin edad... Usted está siendo traído a este combate por su propio destino, por su cuerpo astral, que le pide, le exige que lo lleve a la vida cons ciente, que lo conecte con Otro Cuerpo de una gnosis divina, superior. 76. El cuerpo astral tiene idéntica forma al físico, aunque en blanco y negro, digam os, encontrándose como al otro lado de un espejo. No todos lo poseen; fue patrimon io de los arios y se ha atrofiado, como el Vril. Sólo los viras pueden resucitarlo . 77. El cuerpo físico es el hijo de la madre; mas, el cuerpo astral es el "hijo del hombre". Usted tendrá que darlo a luz. ¿Ve usted? Se ha llamado a Kristos el "Hijo del Hombre"; porque Kristos es el cuerpo astral, que debe nacer, resucitar, dent ro de nosotros mismos. Es el Hijo de la Inmortalidad, de la Eternidad... Por aho ra, no es más que una nebulosa, un fantasma informe, una sombra atrofiada, que le está pidiendo a gritos que lo vuelva a la vida, que lo resucite, que le dé una forma , su forma, que le dé un Rostro. Pero no se olvide, el cuerpo astral, el Hijo del Hombre, del guerrero, no es igual a usted, sólo en parte se le parece, porque tend rá dos rostros, mejor dicho, sólo una mitad de su rostro será igual al suyo; la otra m itad será igual al de un ser que aún no aparece en su vida... Como ya podrá entender, todo esto es un combate definitivo, esencial, y los que conmigo van son mis guer reros; porque nuestra Orden es una Orden Guerrera, la más antigua, la más sagrada. 78. Es ésta la muerte mística de los antiguos Misterios y de las iniciaciones. Por e sto los arios son los nacidos dos veces; es decir, los Iniciados, los que han mu erto aquí a voluntad y ya no mueren en la muerte física natural, porque entonces viv en en su cuerpo astral, en el Hijo que dieran a luz: El Hijo del Hombre. 79. Mientras viví en Suiza, se publicó en ese país la lista de los masones helvéticos más importantes. Y en ella aparecía el profesor Jung. 80. Jung define el inconsciente como "la matriz de todos los fenómenos diferenciad os, religión. música, arte, etcétera". Lo que tampoco nos dice nada. Lo hemos venido d iscutiendo desde el comienzo de esta obra y no vamos a insistir. Toda la termino logía jungueana, prestada o derivada del psicoanálisis, deberá ser reemplazada por la legendaria y hermética, si es que queremos llegar a alguna parte. 81. La iniciación puede reabrir el tercer ojo, transformar al héroe en gigante, al v ira en divya, para seguir usando los términos del esoterismo tántrico. En superhombr e, en Sonnenmensch. Cortar la corriente lunar, para volver a ser solares (del So l Negro.) Recuperar el Vril. 82. Un iniciado, que desea entregar su vida a la aventura que aquí hemos descrito, al Trabajo de la Inmortalidad, deberá sacrificarlo todo, en especial su vida pers onal, la de los sentidos y del sexo; siendo el sexo lo más importante. Se trata de transmutar las fuerzas, las energías. Jung lo ha explicado en sus estudios sobre la Alquimia. De todas las energías de que el hombre dispone, no hay otra que se co mpare en poder y misterio a la del sexo. Tan poderosa es que sólo ella puede crear nueva vida, reproducir nuevos seres en la carne. Y cuando no reproduce la mater ia física, también puede dar vida al Hijo de la Muerte, al Hijo del Hombre, al Cuerp o Astral. Transmutando, sublimando. Porque lo que hoy se llama libido, en el len guaje legendario es Kundalini, la Serpiente de Fuego, Quetzalcoatl, la Serpiente Emplumada, que vuela y puede hacer volar. La castidad del iniciado nada tiene que ver con el sentido judeo-cristiano del p ecado, el odio y el resentimiento de los esclavos. La tierra actual deberá ser tra nsmutada, la naturaleza transfigurada, el Crepúsculo de los Dioses dar paso a la R esurrección de los Dioses. Y esto es otra cosa. Es una transmutación alquímica, una su blimación, una espiritualización de la materia. Mas, no es para todos, únicamente para el iniciado, para el ario, en el centro de una jerarquía de castas. 83. La Mujer-Maga es en verdad la Walkiria, que en algún lugar fuera de este unive rso nos entregará la Copa del Grial, llena hasta los bordes del licor de la Vida E terna. 84. Esta Guerra no ha llegado a su fin. Nunca terminará. 85. En el amor arquetípico, tántrico, esto se reproduce, pasando a ser la mujer la a ctiva y el hombre el pasivo. Es el Maithuna, o coito mágico, donde la mujer inicia da, la yogini, se mueve, se agita. El hombre iniciado, el sadaka, el héroe, perman ece inmóvil, lejano, extático, sin eyacular el semen afuera (Bundi), solamente adent ro, para impregnarse a sí mismo y quedar incincta del Hijo de la Muerte, del Hijo de la Eternidad, del Hijo del Hombre, del Cuerpo Astral, como se ha dicho. 86. Hemos tratado de revelar la posibilidad existente para el iniciado de dar a luz su propia inmortalidad, su Cuerpo Astral, su Hijo del Hombre, cuando, por la Iniciación de A-Mor, ha quedado incincta de la Amada, en una suerte de partenogénes is iniciática. Otro tanto pasaría a la Mujer superior (no a Eva), a Lilith, a Alloui ne, pudiendo quedar incincta de un "Ángel", también por Amor Mágico, por Iniciación de A -Mor, en el contacto telepático, astral, con el Amado. Y así Ella dará a luz el verdad ero Hijo de la Mujer, algo que existía adentro, en potencia, virtualmente. 87. Este maravilloso camino de A-Mor es esencialmente viril. Sólo los héroes podrán en frentar las pruebas que la Amada pone a sus elegidos para entregarles la Copa de l Grial, plena hasta los bordes con el Licor de la Inmortalidad: Soma, Ambrosía, A mrita, Ahorna. Llena, en verdad, con la sangre azul de los hiperbóreos, de los ari os, de los Nacidos Dos Veces y que los Minnesánger beben en el rito de la Minnetri nken, dentro del Círculo de la Mánnerbunde. 88. Hiperbórea no se incluye totalmente en un tiempo histórico; se sitúa fuera de la R espiración de Brahma, de la Creación demoníaca del Demiurgo Jehová. 89. Es el Amor de la Eternidad, de la Inmortalidad. Porque sólo existe una Ella hi perbórea para un El hiperbóreo en todos los universos y más allá de ellos. Y es crimen y suicidio espiritual traicionar a la Amada Eterna. 90. Sólo si él vence, si da a luz el Hijo de la Muerte, si se eterniza, revistiendo su Cuerpo Astral de materia inmortal, imperecedera, de Vajra, si con el arma en la mano fuerza la salida, estará en condiciones de poder resucitarla, de retornarl a a la vida, de hacerla también inmortal. Ella partió desposada y con un rostro para su alma. El rostro del Amado, debiendo continuar el camino de su iniciación, de s u inmortalización, sola al otro lado, pero telepáticamente unida a él, como su Walkiri a. Ahora le espera en el Walhalla, para curar sus heridas y reconstruir sus cuer pos destrozados, si él muere en el combate. También para entregarle la Copa del Gria l, de la Vida Eterna, llena hasta los bordes con el licor de la Inmortalidad. 91. Ellos no son creadores, sino meros copistas, ladrones inclinados a la falsif icación, el drama de los viras hiperbóreos aquí introducidos, caídos, aprisionados, será s iempre el mismo y obedece a un móvil: arriesgarlo todo para presentar el combate a l Enemigo en su propio territorio, pudiendo ganar la Guerra desde dentro. Estos héroes han comprometido la pérdida de sus almas hiperbóreas para destruir la pesadilla del Demiurgo, su falsificación, su mezcolanza. Ellos intentan volver el mundo a l a pureza original, transmutar la tierra, transfigurar la naturaleza corrompida, adulterada por el Demiurgo Jehová, por el Señor de las Tinieblas, que, a su vez, pre tende ir extendiendo su gangrena, su infernal copia, su máquina de los retornos, s u respiración, su sueño "evolutivo". He aquí la Gran Guerra. 92. A lo que los viras despiertos aspiran, los arios, los hiperbóreos, es a salirs e de la creación demiúrgica, de todos sus yugas, incluyendo el Satya-Yuga, la Edad D orada, a pasar más allá de sus Arquetipos, a redimir la Creación, arrebatándosela al Señor de las Tinieblas, transmutándola. 93. La primera partición acontecida en ese Universo "más allá de las estrellas", donde "son otras las leyes, o no hay leyes", habrá tenido por esencia y compulsión la Gno sis, la aspiración a un Rostro. Después de la intervención del Demiurgo y de su plagio en el Reino de las Sombras, además de esa compulsión, se ha recibido una orden de g uerra y los héroes (Eros), los Siddhas hiperbóreos han entrado escindidos al Univers o de pares de opuestos del Demiurgo Jehová, para combatir y rescatar a los camarad as prisioneros, al mismo tiempo que destruir la creación diabólica del Señor de las Ti nieblas, transmutándola, conjuntamente con la resurrección del vira. 94. Cuando los divyas abandonan la primera Hiperbórea, cuando El y Ella penetran e n la creación demiúrgica, por algún resquicio, por la puertaventana de Venus, adquiere n un cuerpo de materia terrestre, mientras se atrofian sus cuerpos de materia es piritual. Han forzado, sin embargo, una mutación en el cuerpo animal, en el instru mento robótico de tierra al tener que utilizarlo. Son los viras, los héroes legendar ios. 95. Si en eones de tiempo le es dado a El encontrarse con Ella, El lo sabrá, porqu e adentro de sí mismo algo se enciende: ese embrión de alma-recuerdo, al que dará un R ostro, el del cuerpo terrestre de Ella, si es capaz de A-Marla con el A-Mor Mágico que se enseñara en la Hiperbórea Polar, en el Satya-Yuga, dando así a luz el Hijo de la Minne, de la nostalgia y del recuerdo de ELELLA, del ansia. El Hijo del Hombr e. Muchas veces le habrá sido dado encontrarla en el peregrinar de las rondas del Ete rno Retorno, con un mismo rostro, sin saber inmediatamente que era Ella, hasta q ue la Nota vibre en su más prístina pureza y el Rostro sea fijado para siempre por l a Nostalgia, por la perseverancia con la que El lo ha soñado, lo ha inventado: su Flor Inexistente, la cosa contemplada, al borde ya del naufragio y de la total d esesperanza. Entonces, ya no habrá más que una Ella para El, y un El para Ella, en e l combate de todos los mundos, de los soles y las tierras. ¡Oh Dioses!, quizás aquí se encuentre la razón más íntima de todo el Misterio de ese Drama H iperbóreo de la separación. Esas almas im Nebel; masculino absoluto una, femenina ab soluta la otra. Ellas no tenían rostros. Sólo entrando a combatir en el mundo mezcla do y corrompido del Señor de las Tinieblas, sólo reencontrándose y A-Mándose transfigura rán este mundo, obteniendo como premio un Rostro. La Individualidad Absoluta, la R esurrección: NOS. Como héroes han penetrado a un universo donde los "muertos entierran a sus muertos ", arriesgando perder hasta su inmortalidad en el sueño y el olvido del samsara, d e avidya, existiendo apenas entre esas chispas dispersas, inventadas por el Demi urgo, ensayos de ideo-plasma, animales-hombres, robots, máquinas estelares. Y han caído aún más abajo al cometer el pecado racial de mezclar su sangre hiperbórea con la d e las hijas sudras de la tierra, del animal-hombre. Y su combate se ha hecho aún más dramático, más difícil, más desesperado, cuando se produce la Traición Blanca y algunos s iddhas hiperbóreos se pasan al Enemigo. Han llegado a creer en su engaño evolutivo. Son ellos los que revitalizan su plan galáctico, entrando a colaborar con Jehová y s us jerarquías de Manus y de Aiones satánicos, con sus arquetipos, sus iglesias y org anizaciones, sus democracias, sus komintern. Empujan la ilusión, la pesadilla, con renovado brío, hacia un abismo de plomo. Mas, si el vira hiperbóreo triunfa, porque ha hecho de su emblema el "honor que se llama lealtad", no sólo habrá dado un Rostro a su alma, sino que también a ese Alguie n que se quedara esperando como al borde de una Fuente, reintegrándose, sin ser ab sorbido, pudiendo salirse para siempre del mundo de los Arquetipos y de las Idea s-Plasmas, pasando más allá, hacia un sueño no soñado ni por los más grandes Peregrinos de l Ansia. Habrá derrotado al Demiurgo Jehová y a su corte de "traidores blancos", tra nsmutando su creación, su plagio. 96. Tras la partición de ELELLA y ELLAEL, a medida que de estrellas y constelaciones, donde la manifestación produce y se repite en el ideoplasma, en los infinitos a mayor distancia de la respiración primera el número El y Ella se alejan, a través ilusoria del Demiurgo se re pares de opuestos, porque aumenta, hasta hacerse incont able en el Kali-Yuga, la Minne hiperbórea se obnubila. Cada vez más espeso, más sombrío, el Demiurgo imprime las formas recortadas de sus minerales, vegetales, animales y simios-hombres. Sin la ayuda de los divyas traidores, de la caída y de la mezcl a de muchos otros, habría sido incapaz de dotar de energía y conciencia a sus robotgolem. El Demiurgo moviliza sus legiones arquetípicas, angélicas,contra el héroe hiper bóreo para impedir que pueda cumplir ese "sueño no soñado ni por los más grandes utopist as". A medida que se desciende en la expiración, disminuyendo la energía, aumenta la cant idad junto con la densidad. Es el mundo gregario del Demiurgo-Jehová. Hay Dioses y Diosas hiperbóreos, divyas que se aventuran a descender tan bajo, para imprimir d olorosamente su sello en ese plasma demiúrgico, en esa expiración por ellos no produ cida, en esa Maya, para intentar revertiría, transfigurarla, al mismo tiempo que b uscan lo que extraviaran. Dioses hiperbóreos encarnados tan abajo, tan oscuro y qu e han perdido a veces la memoria del origen, la razón de la aventura heroica del c ombate, en la mezcla con los hijos de los hombres, en el contacto con los animal es, los minerales y las plantas,corrompidos por el Demiurgo satánico. Los robots q ue El formara. Y es aquí, en estos oscuros planos de la manifestación, en las edades donde como un río circula el tiempo, donde el héroe hiperbóreo, el hombre divino, podrá derrotar al Seño r de las Tinieblas, inmortalizándose al recuperar su Ella. Resucitando, naciendo o tra vez, haciéndose un Aryo. Porque únicamente aquí le es posible desposarse doblement e, dentro y fuera de su alma, dándole el Rostro de carne, inmortalizado en Vajra, con el Vril, al parir el Hijo del Hombre. Sólo aquí el vira se habrá personalizado, ha ciéndose consciente de Sí-Mismo, alcanzando la Individualidad Absoluta. El sadhaka y su yogini, unidos y separados para siempre, ELELLA y ELLA-EL nuevamente, pero c on el Rostro del Hombre y la Mujer Absolutos, camaradas, a-mantes, salidos, esca pados ya del Círculo de los Círculos. Juntos a Aquel que se quedó esperando en el límite del tiempo. Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis: la Runa Hagal. La Estrella Dob le de la Mañana, el Sol Negro, el Rayo Verde. Sólo aquí en la tierra se entrega la posibilidad de cumplir ese rito iniciático venido de la Segunda Hiperbórea Polar, del Satya-Yuga, de la Edad de Oro: la Iniciación de A-Mor, enseñada por las Magas Hiperbóreas y que dona la inmortalidad de la Personal idad Absoluta, la recuperación del Dios y de la Diosa con un Rostro para el héroe y su Walkiria. Sólo para los divinos elegidos, para los divyas y los semidivinos vir as es posible esta Iniciación de A-Mor, el ritual del Panshatattva, el Sadhana, la acción sincronística de desposarse dentro y fuera. Allá, en el más lejano Norte -que ho y es el más lejano Sur— en los oasis del hielo, en el Monte de la Revelación, junto al Sol Negro de la medianoche polar. Sólo a las dos primeras castas (que en la Hiperbórea polar fueran una: ativarná) les e s posible el segundo nacimiento de la Iniciación de A-Mor, Únicamente a los divinos y semidivinos exiliados en esta tierra. Nunca al sudra, al chandala, al animal-h ombre, al número, a la cantidad. ¿Por dónde entran a este mundo adulterado los divyas hiperbóreos? Lo hemos dicho: por la Ventana de Venus. Por la Estrella de la Mañana, Oiye-hue, Phosphoro, Lucifer. P or ahí entran Arbaris (Avris) y Allouine, en busca de conquistar sus Rostros. ¿Por dón de salen los héroes triunfantes, por dónde se escapan del Círculo de los Círculos, abriénd ose paso con las armas en las manos? Por la Estrella de la Tarde, Yepun, Esper o Esperas, el hermano de Atlas, la Estrella Vesperal. Por Wotan, con Wotan. A través de enormes espacios de tiempo, de kalpas, manvantaras y yugas, la memoria del héroe hiperbóreo es ya apenas un débil eco que a veces resuena como el cuerno de Siegfried, herido de muerte en el bosque de encinas patriarcales. La memoria de la sangre, la Minne hiperbórea se ha borrado casi en los abismos del Kali-Yuga. Es por esto que se hace necesaria la venida de algunos Liberados que aquí descienden , como Avatar, en los instantes más críticos, en el interludio del Sandhya, o del Sa ndhyansas que ellos transmutan en el Yuga Hiperbóreo de los Héroes. Traspasan su fue go por unos intensos y cortos períodos, para estremecer al Universo del Demiurgo y espantarlo. El Avatar despierta la Memoria de la Sangre Hiperbórea, destruye las sombras del ensueño de Maya, del samsara, agita las almas de los héroes, y les lleva nuevamente al Combate de su Gran Guerra. Danzando como Shiva Nataraja les recue rda su patria divina, la Primera Hiperbórea. Es éste el sacrificio del Avatar, su de scenso, que aquí viene a ayudar a eo, de fuego mítico, en el plasma orma humana, y así regenerándolo; de transmutación y el retorno, la verdaderos arios, los elegidos. los suyos, imprimiendo su sello arquetípico hiperbór demiúrgico, adquiriendo por un cortísimo tiempo su f porque con su encarnación hace posible una alquimia vuelta a Hiperbórea de sus guerreros más leales. Los 97. Como todas las cosas que suceden del "quinto plano de la manifestación hacia a bajo", cuando ya la expiración se ha hecho débil, encontrando, además, esa extraña fuerz a enemiga que lo adultera todo, conjuntamente con el Yuga de Kali, con la sombría Edad del Hierro, también la creencia en la reencarnación ha pasado a ser una fantasía más, diabólicamente falseada por las mentes inferiores, la superstición y la ignoranci a. Lo qué debió comprenderse simbólicamente, ha venido a ser tomado al pie de la letra , de modo que, conjuntamente con el exoterismo cristiano y su inmortalidad para todos, compone la religión y la fe de las masas. Está hecha para ellas. Un exoterism o gregario, un "opio para el pueblo". 98. No existe por ello inmortalidad de lo personal, de lo individual, mientras n o se haya individuado en la Personalidad Absoluta. Y esto no es posible a todos. El Camino de Deva-Yana, el de los Dioses, el del Norte, es para el héroe, para el guerrero hiperbóreo, para el ario, que se ha jugado la eternidad y la inmortalida d en un combate muy duro, en una Gran Guerra, de todas las horas e instantes de su vida terrestre. Los otros, que cruzan el umbral de la muerte física, podrán conti nuar por un tiempo una existencia larval, fantasmal, hasta que se cumpla la segu nda muerte, donde el cuerpo astral es disuelto en el éter, así como el cuerpo de tie rra ha sido disuelto en la tierra. 99. No hay inmortalidad para todos, sólo para unos pocos. La mayoría son "muertos qu e entierran a sus muertos". Y la reencarnación, así entendida, es lo mismo que si no existiera. Porque el que reencarna, no lo recuerda, por la razón de que no hay na da individuado que reencarne, que pueda recordar, que tenga memoria. Y si la tuv iera, no reencarnaría, sólo retornaría -y un número limitado de veces- porque habría tomad o el Sendero Deva-Yana. A no ser que sea un Boddhisatva, un Tulku, un Avatar, qu e vuelve a voluntad y que no usa un solo cuerpo, sino muchos. 100. La Reencarnación es sólo para el hombre-animal, el sudra, el chandala, el robot creado por el Demiurgo, por el Señor de las Tinieblas. En forma por decir mecánica, automática, se reproduce, se reencarna, con distintos cuerpos, cambiando de sexo, de hombre a mujer y hasta en animales. La ilusión de una ley kármica sirve al Demiu rgo tiránico para mantener sujetos a sus esclavos de la Atlántida. Es decir, la reen carnación de los "espíritus vitales" y de la fantasmagoría de un yo, creado (copiado) en forma también arquetípica por el Demiurgo, rige sólo para el animal-hombre, para el chandala. Para los hiperbóreos, penetrados en este Universo, no cuenta la reencarnación, sino ún icamente el Eterno Retorno, como ley cíclica y voluntariamente aceptada en los mom entos de entrar aquí, como norma que rige en la prisión donde han quedado. Mas, aun así, el número de retornos deberá ser limitado, sirviéndoles únicamente de oportunidad par a librar su Combate contra el Señor de las Tinieblas y para inmortalizarse, resuci tando como divyas absolutos, como Personalidad-Total, pudiendo arrastrar consigo el Universo demiúrgico redimido, transfigurado. 101. El hombre tendido está como muerto. Podría pensarse que Kali lo ha sacrificado de verdad. No es así, pues la muerte es sólo aparente, correspondiendo a la muerte mís tica de la Iniciación, ya explicada. Y esa Mujer-Diosa representa al cuerpo astral del vira, a su Ella recuperada, el Linga-sárira. Es la Hija-Hijo del hombre, recu perada y con un Rostro, que ha muerto al hombre natural para dar vida al homo de coelo, eterno, resucitado, con materia inmortal, de vajra roja. Es también la rub edo de la Alquimia, la opera rosa. Y todo re-unido por ese Cordón Dorado, que no s e cortara, al tercero —que es el sexto, lo hemos visto— a la persona, que ha adquiri do una personalidad, un rostro: NOS, el Hombre-Total, la Mujer-Total, el Hombre y la Mujer Absolutos. 102. La misma guerra es librada aquí y allá, en más de un mundo, y lo perdido aquí es ga nado allá. 103. Afirma el Rig Veda que ni los Dioses, en el más alto cielo, saben cómo ha suced ido esa tragedia, esa pesadilla de locura de la Creación del Demiurgo. 104. La enorme conspiración terrestre para escamotear la verdad de los orígenes extr aestelares, tiene también causa y principio fuera de este planeta. Está dirigida por el Demiurgo y por los divyas traidores. 105. Al Samadhi vedantino, que es una trampa introducida en la India ya mezclada por la Traición Blanca y por la sugestión del Demiurgo, deberá oponérsele el Kaivalya tán trico ario, es decir, la separación absoluta del Mago, la Personalidad Absoluta, l a inmortalidad con un Rostro, por oposición a la fusión y disolución. 106. El Génesis, en su origen, antes de ser expurgado y falseado en su más profundo sentido. Ahí, en el Paraíso, en Para-desha, en el Monte de la Revelación, en el Meru, había un Árbol con Manzanas de Oro, poseedor de la Ciencia del Bien y del Mal. El Árbo l capaz de entregar la Inmortalidad y de hacer a los héroes como Dioses y más que Di oses. 107. Lo que en verdad fuera esa Columna sólo se puede entrever por el verdadero no mbre del Dios-Siddha Hiperbóreo, que aparece en las sagas nórdicas: ER, IR. Quiere d ecir Poder. La Columna fue así un poder que poseían los Hiperbóreos, los divyas, los s iddhas, que pierden al mezclarse con "las hijas de los hombres". Con este poder les era dado mantener abierta la Ventana de Entrada, la Puerta de Salida, en la Estrella, la conexión con la Primera Hiperbórea. Era el Vril, una suerte de Rayo que se proyectaba desde el entrecejo y que ha quedado reducido a una pura virtualid ad en las glándulas pituitaria y pineal, calcificadas en el Kali-Yuga. 108. Las Runas son también mortalmente odiadas por los representantes del Kali-Yug a, por el animal-hombre, por los esclavos de la Atlántida y por los acólitos del Prínc ipe de las Sombras, de la esclavitud, de la mentira y de la fealdad. 109. Los signos de las Runas son únicos entre los alfabetos mágicos, con perfiles ag udos, simétricos, se parecen sólo al cuerpo de los divyas hiperbóreos. Los ejercicios rúnicos, la yoga-rúnica del cuerpo, impregnan su materia de vibraciones mágicas. Quien conozca su Runa, adquiere el poder de la disolución y reintegración de la materia, de la muerte voluntaria y de la resurrección. Podrá hacer vibrar su Nota en la tonal idad más alta. Salirse, así, del Círculo de los Retornos. 110. El término vira; empleado a menudo en este libro y en "El Cordón Dorado", perte nece al tantrismo y se refiere a una fuerza viril, heroica, que actúa a contracorr iente y que posee el saddhaká, o iniciado tántrico. Por esto pasa a ser sinónimo del hér oe que combate por reinvertir el proceso de la entropía de la involución en el plano donde actúa el Demiurgo Jehová, saliéndose del Círculo de los Círculos, del Eterno Retorn o, hacia "algo no soñado ni por los más grandes utopistas". El mayor peligro para la fuerza del vira se encuentra en el miedo y el deseo. El vára-mudra destruye el mi edo y el deseo, y concede el favor hiperbóreo. 111. Asgard es entonces el Himmelsburg, el Castillo del Cielo, donde Wotan y sus Walkirias aún preservan las Runas sacras, para entregarlas, junto con su secreto, a los héroes que luchan por inmortalizarse, a los vira que se transmutarán en divya s. 112. La "sangre de los héroes llega más cerca de Wotan que la plegaria de los santos ". El héroe guerrero necesita en especial del honor y de la lealtad, del poder de la fe — Glaubenskraft—, perseverando en la fe, hasta que el Vril "cree la cosa conte mplada". 113. Así, el Árbol está simbolizando el descenso del UR-Mensch (el Siddha hiperbóreo) en la materia terrestre, en los reinos más duros y espesos. De cabeza hacia abajo, c omo la Runa YR. Muerte del Espíritu en la materia. Desaparición momentánea del Siddhadivya. Pero del divya que desciende, que involuciona, junto con expirar tiene en sí el poder de retornar, resucitar. Este poder está oculto en su propia fisiología he rmética, embrionaria. Únicamente ha perdido la memoria, la sabiduría. Deberá despertarla . Hemos visto que el vira exiliado posee más de un cuerpo. Los mundos (cielos en la terminología gnóstico-cátara), por los que transita combatiendo se hallan dentro del c uerpo del Arquetipo-Manu, servidor del Demiurgo, también un Góttlicher Makrokosmos. Dentro del Círculo de los Círculos todo se repite, como los ecos de una nota arquetípi ca. Así, el cuerpo del divya estará compuesto de tantos otros cuerpos como los plano s de materia-espiritual y materia-material por los que atraviesa al entrar en el mundo del Demiurgo. Por ello, el cuerpo de materia terrestre deberá poseer en sí el "órgano" apropiado para conectarse con el "cuerpo astral", embrionario por atrofi a y olvido, pudiendo ser capaz de recrearlo, resucitarlo, "inventarlo", además de inmortalizarlo, uniéndolo con un cuerpo mental aún más sutil. En el cuerpo astral tamb ién se encuentra otro "órgano" (clave) que hace posible unirse con su Mónada, con "Aqu el que se quedara esperando al borde de una Fuente". Ese "órgano" es la Runa Thor, a la que corresponde la letra Th del nombre Thule, la Runa del Regreso (con un Rostro) a la Hiperbórea Celeste, preservando el "yo", para no ser absorbido por la "inspiración" y devorado por el Demiurgo, Señor de las Tinieblas. Así, el hombre rena ce en varios mundos a la vez. Cada mundo estaría representado por uno de sus cuerp os (Castillos), hallándose presente en todos, aun sin saberlo, pues tiene concienc ia de uno sólo, del de la tierra, del Gerdasburg. Sólo al encontrar la clave para de sarrollar su Linga-Sarira, o cuerpo astral, el guerrero de Wotan podrá abrir la pu erta que comunica con el plano mental, pudiendo vivir en más de dos mundos. Se ha hecho ubicuo. 114. La fuerza de las Runas produce vibraciones en el cuerpo astral, pasando a s er mediadora entre los planos del espíritu, del alma y del cuerpo. Centros proyect ores de estas fuerzas son también los chakras, vórtices de energía luminosos. La magia de las Runas activa las vibraciones de estos centros. Sus ruedas se ponen a gir ar como swastikas, vertiginosamente. A cada rueda, o chakra, corresponden cierta s Runas. De igual modo, a cada chakra astral, corresponde un órgano nervioso en el cuerpo físico, un plexus, una glándula, con sus secreciones internas dirigidas por los vórtices astrales. Cuando las Runas activan las vibraciones astrales de los ch akras, conectándolos entre sí, posibilitan la conciencia de esos centros de luz; por que esas "ruedas" también son centros virtuales de una conciencia diferente. 115. El plan diabólico se dirige a producir nuevamente el monstruo del hombre de N eanderthal. 116. También los divinos, los Dioses Hiperbóreos, que han entrado a combatir dentro del Universo recurrente del Uno, Jehová, del Señor de las Tinieblas, han quedado pri sioneros de su Eterno Retorno, debiendo aceptar su ley kármica, cíclica. 117. Repitamos, en la expiración, el "aliento" del Demiurgo-Jehová va descendiendo a planos de menor intensidad de la energía, donde ya ni siquiera sus Jerarquías de Se rvidores vienen, sino que crean sus medios de trabajo, de investigación, sus "máquin as", sus "robots", aunque siempre las compongan a su propia imagen. Cuando aquí ll egaron los divyas hiperbóreos, habrán pensado hacerlo por muy poco tiempo, el que pu dieran resistir, aunque esto fuera en la Edad Dorada. Pero algunos de ellos se p rendaron de las "hijas de los hombres", de los "animales-hombres", debiendo qued arse como prisioneros. Los hijos de este primer "pecado racial" fueron los héroes de los tiempos idos, los semidivinos, los aryos, los viras, que aún podrían retornar al mundo divino, transmutándose a la inversa, por medio de la Iniciación de A-Mor. Por haber vivido directamente la experiencia en este plano de la impregnación demiúr gica, deberían alcanzar más alto que los mismos Dioses, ser más que ellos, salirse, en un sueño no soñado ni por los más grandes Peregrinos del Ansia. He aquí la diferencia entre las dos humanidades terrestres, la semi-divina y la únic amente animal, la de los "robots", la de los "esclavos de la Atlántida". Es posibl e también que la elección de habitar con el hombre, en la dura tierra, sea un acto d e heroísmo, además de una derrota. Las grandes guerras de los Koravas y Pandavas en el Mahabharata, la de los Vanes y los Ases, serían guerras punitivas en contra de los que se mezclaron, enturbiando su divina sangre. Y es en estas guerras cuando aparecen con más frecuencia los Vimanas, los Discos de Luz, al igual que hoy, en las grandes crisis de los tiempos, en el final de un Ciclo. 118. De allá han venido los hiperbóreos, entrando a este Círculo de los Círculos por un "repliegue topológico", por la "Ventana de Venus", o por un "clic" de la Mente. Si n ese recuerdo, sin esa memoria, todo se habría perdido para siempre. Allí, frente a l Gral, escuchando la propia sangre, su música, junto al Fuego, los hiperbóreos cump lían con el rito de la Minne-trinken, bebían su sangre, preservando la memoria del o rigen, para así darse ánimo en la increíble aventura aquí emprendida, en este exilio en la materia, en esta guerra sin cuartel contra el Enemigo que —se sabe— les va cercan do. Y porque el tiempo se acelera en estas regiones, que se harán sombrías y heladas . Las Hagedissen, las Vírgenes del Sol Negro, exhortan a los héroes a apresurar la B oda, el Matrimonio Mágico, junto al Fuego. Ellas son las Esposas del Fuego. 119. La vida y la muerte dentro de la tierra del Demiurgo. La forma del divya, d el Urmensch, del Hombre Original, le es aportada por la Runa. Es ella la que se imprime aquí. Se halla ahora en el mineral, como aspiración tal vez inalcanzable. Y afuera se reproduce, en tanteos, en ensayos, o copia del Demiurgo, completamente fracasados, como el mono y el hombre de Neanderthal. Y el cuerpo de dos brazos, de dos piernas, de una cabeza, de cinco dedos, sólo es una máquina, la reproducción d e un Arquetipo copiado por el Demiurgo-Jehová y proyectado por su "respiración" en s u Universo recurrente. Para trabajar con esa máquina, en este espeso mundo, su mal plagiador no necesitará "bajar'. Bastará con ese golem, con el hombre de Neandertha l y su lenta e imposible evolución e involución, a través de eones de tiempo y de trem endos desastres. El que lo está utilizando, no tiene prisa. En verdad está jugando, danzando dentro de su Maya-Ilusión. Pero he aquí que algo enorme acontece, fuera del sueño de ese Jugador diabólico. Algui en se ha introducido en este Círculo de los Círculos, por alguna "puerta" o "replieg ue", quizás por una estrecha "ventana". La Puerta, o la Ventana de Venus, o bien p or un "clic" de la Mente. Un Derrotado, o un Héroe, venido de un Universo completa mente distinto, portando consigo el original divino, hiperbóreo, de la forma, que el Demiurgo corrompiera y el poder de las Runas, desciende a este mundo, dándole o tro cariz y dirección a todo el proceso de repetición mecánica, pudiendo hasta redimir la materia, transfigurarla, produciendo una mutación que alcanzaría al núcleo central del Fuego Tectónico. Entra, así, en guerra total con Jehová, su Eterno Retorno y sus Arquetipos. 120. En todo caso, el mal, la verdadera derrota se produciría en el olvido del ori gen divino y del objetivo último del combate, en la asimilación con el animal-hombre , con el sudra, en la caída en el sueño y la conformidad, cogido para siempre en los engranajes del Eterno Retornó y destrucción final en la Nada. Absorción en el Arqueti po, en el Demiurgo, en el Uno. Llegar a ser, después de todo y de tanto, nada más qu e el alimento del Arquetipo, de Jehová. 121. Ellos residen en la Asgard celeste, en Agartha, en la Tierra Interna o en e se mundo que pertenece a la "otra mitad de nuestros sentidos". Son los divyas. L uego vienen los viras, los semidivinos, los héroes, mitad Dios, mitad hombre, los que aún pueden transmutarse en divyas, en el Ser-Total, en el Hombre Absoluto, en el Sonnenmensch. Y la tercera humanidad de los animales-hombres, los descendient es del Neanderthal, la más numerosa, que aumenta y aumenta, poblando la tierra has ta sus últimos confines. Sirve de ejército al Demonio, al Demiurgo, siendo, además, su alimento al final del Manvantara. La Hiperbórea a que ahora nos referimos, la terrestre, la polar, el Mitgard de los Aryos, la Tierra del Medio, está habitada por los héroes semidivinos, siendo el ref lejo, la sombra dorada de la Asgard extraceleste, hecha a su imagen y semejanza. Aquí, Wotan se ha encarnado en Rama, ha tomado su forma heroica y luminosa. Y como único medio de alcanzar la salida del Retorno, las Sacerdotisas del Sol Neg ro, de la Media Noche Polar, enseñan el Culto del A-Mor Mágico y desposan al A-Mado para que pueda dar a luz su propio Hijo del Hombre, su vehículo indestructible de la eternidad, el que no podrá ser devorado por el Arquetipo, por el Demiurgo, porq ue se ha construido en el Fuego de Vajra roja, con la alquimia rúnica de Wotan y d el Árbol Iggdrasil. Con El volverá a salir de todo esto, del Círculo de los Círculos, po r la Puerta de Venus. Y habrá redimido a la tierra, transfigurado la naturaleza, s obrepasado el Kali-Yuga... y todos los Yugas. 122. Los signos característicos de los Hiperbóreos son los siguientes: Inmovilidad, impasibilidad, calma interior, serenidad, gloria, victoria, terribilidad. Cuando el Rey actúa, lo hace como el rayo, extendiendo el cetro y proyectando la Runa SI EG. La Blitzkrieg. Estos son los signos de los inmortales. Mas, para que el aryo-hiperbóreo lo sea realmente no basta con el primer nacimient o, necesita de la iniciación, debiendo pasar por la muerte mística, naciendo una seg unda vez. Sólo entonces habrá resucitado y será inmortal. 123. He aquí la historia que seguramente se contaba en el Génesis, antes de ser muti lado y transformado por la gran conspiración del Señor de las Tinieblas. Junto al Árbo l, Allouine enseñó a Arbaris el Amor Inmóvil, en la contemplación de su cuerpo desnudo; pero sin tocarla, sin poseerla en el contacto de los cuerpos materiales, que cre an el hijo de la carne y de la disolución. Ella despertó sus chakras, sus manzanas d e oro, en el Árbol del Paraíso, en cuyo tronco se encontraba reclinada. Y él se transm utó en divya, cortando sus cadenas, despertando a Allouine de su sueño. Fue más que un Dios, con la sabiduría del A -Mor Mágico, que está inscrita al otro lado de los astro s, como el nombre del Gral. Entonces, Avris fue AR-BA-RIS. AR, quiere decir: "Custodia el Fuego Eterno", el de los AR-yos; BAR, "Confía en el Dios que está dentro de ti"; IS, "Domínate a ti mism o y así controlarás los poderes del Enemigo". Los Siddhas hiperbóreos no procreaban hijos de la carne. Moldeaban, plasmaban sus propios cuerpos. Sólo con el "pecado racial", con la Eva terrestre, se suceden las generaciones de la tierra y se sumerge Paradesha, desaparece el Jardín de las Man zanas de Oro, se apaga la Columna de Fuego, se oscurece el Vril, se atrofia el O jo del Dragón, muere Allouine, se hunde la Atlántida-Hiperbórea. 124. Los Siddhas hiperbóreos pretendieron organizar el mundo en los primeros Yugas , arrebatándoselo al Demiurgo. Ayudaban a los héroes a recuperar su divinidad total, por medio de la iniciación. A los pueblos de color, a los humanos, les entregaban la felicidad terrestre, organizándolos en castas, en varna. (Los hiperbóreos eran a tivarna, más allá de la casta, del color). Utilizando sus facultades mecánicas en labo res útiles, pensaban, quizás, producir por medio de la alquimia del color una mutación mágica en los pueblos semianimales, que pudiera llevarlos, de algún modo, a una tra nsfiguración. Les traspasaron una partícula de inmortalidad, al mismo tiempo que esp iritualizaban la tierra, arrancándola de las garras del Señor de las Tinieblas. 125. El Campo de Batalla, además de la tierra, iba a ser ahora el interior del héroe , del vira, divino sólo a medias. 126. Cuando es el matriarcado el que se impone, los cultos se centran en la Luz del Año, en un simbolismo de la naturaleza posthiperbórica, en el fuego puramente ma terial, en las ceremonias de la luz en el solsticio de invierno, que inspiran la creencia matriarcal de la reencarnación. La religiosidad devocional, la yoga Bhak ti, el Samadhi vedantino de la fusión en el Ser primordial, en el Uno, el acento e n el chakra Anahata del corazón. Lo máximo que se podría alcanzar es al chakra Sahasra ra, con el mantra SAHAM: "Yo soy tú". (El Andrógino). La iniciación patriarcal hace us o de la Raja-Yoga, la Yoga Tántrica, con el Kayvalia en lugar del Samadhi, la abso luta separación, la personalidad absoluta, la individuación, pasando más allá del chakra Sahasrara, hacia Sunya, el Vacío, el Nirvana, saliéndose hacia algo jamás soñado, ni po r los más grandes Peregrinos del Ansia. Con el mantra opuesto a SAHAM: HAMSA. HAM es Shiva, SA es Parvati. El y Ella separados y unidos para siempre, unidos en la separación. Este es el Camino de los Guerreros y las Walkirias de Wotan. No exist e reencarnación, sino inmortalidad, salida. Salto dentro de una Flor Inexistente. El sol que hoy alumbra la tierra, es un nuevo sol, surgido con la desaparición de Asgard y la precipitación en el mundo de la materia espesa, con el declinar de la energía de la Expiración. La naturaleza también es otra. Tenían razón los románticos alemane s al creer, con Novalis, que la naturaleza podría ser modificada, espiritualizada, por medio de su Idealismo Mágico. Regenerada, transmutada, transfigurada, arranca da del dominio de la Respiración cíclica del Demiurgo por el combate sincronístico y e l sacrificio del héroe hiperbóreo. 127. Tanto el Hombre de Neanderthal como el de Aurignac son creaciones fallidas del Demiurgo, circunscritas a la ley cíclica de la evolución ntro del Eterno Retorno, de su expiración e inspiración. El Hombre del ya aparición repentina es un misterio, corresponde a la entrada de los robóticas y e involución de Cromagnon, cu hiperbóreos. 128. La Alquimia de la Transmutación del vira en divya, en la Iniciación Guerrera y Tantrica de A-Mor, actúa rectamente sobre los genes, la sangre y sus grupos, alter ando la zona más sutil del metabolismo, resucitando al Ativarna —más allá de varna—. Pero ún icamente entre los viras aryos es posible. En los "nacidos dos veces". 129. Porque una vez existió otra Luz, una Luz que no cambia, la del Sol Negro Anti guo, polar, a través de la cual es posible salirse, dar el salto, hacia la Flor In existente del Rayo Verde. Y ese Sol Negro no es otro que la Puerta de Venus. Es Lucifer, el verdadero Guía del Retorno a Hiperbórea, en el otro extremo, opuesto al Cristo de la Luz cambiante del Nuevo Sol, de la muerte y disolución. 130. Así, el vira tántrico tiene posibilidades que quizás no se den para ningún otro en el sucederse de los Yugas. Puede llegar a ser totalmente consciente del Misterio y, de ese modo, abrir paso a su "yo" por un camino que no ha sido transitado ni por los Dioses, en todas las Edades de este Universo cerrado. Y ello porque el Camino no existe; el héroe lo "hace al andar", lo inventa, lo abre a los golpes de su Espada. Es un Camino Inexistente, una Flor Inexistente. No existe, porque co nduce a algo que tampoco existe: un Sueño nunca soñado ni por los más grandes Peregrin os de la Nostalgia. Más allá del Círculo de los Círculos, de los Dioses, de los Arquetip os y de las estrellas. En la pura inexistencia del Rayo Verde. Sólo los héroes tienen esta posibilidad, los semidivinos, los que de este modo nacie ron; pero no todos la realizan. Es muy difícil. El héroe tendrá que arriesgarlo todo, su muerte física y espiritual, su despedazamiento, la tortura, la traición, la soled ad última. Y sin soltar jamás la Espada deberá mantenerse firme, inquebrantable, resis tiendo las angustias y los dolores hasta el final, hasta la última prueba, hasta l a última duda, cuando haya creído que todo fue en vano, que nada ha sido cierto, que sólo su mente, sus creaciones mentales le han llevado a ese fatal trance y al des plomarse del Universo sobre su entero ser despedazado. Si el Héroe pasa por esta prueba, si logra sobrellevarla, al otro lado, en el Walh alla de Wotan, su Walkiria, junto con el Padre de los Héroes reunirán sus pedazos di spersos, resucitarán su gloriosa carne, ahora de Vajra Roja, inmortal, permitiéndole partir hacia una región a la que sólo su Walkiria podrá seguirle, parque "ella es su ún ica compañía y ya no tendrá otra, ni siquiera dentro de ese sueño jamás soñado...". Su Camin o no tiene nombre, es el Camino Inexistente del Rayo Verde. 131. Y la forma, la única forma, en que este espantoso designio pueda llevarse a c abo, es respetando el Pacto de Anti-Sangre, el ritual de la sangre mezclada, de la sangre impura. Porque es éste también el fluido a través del cual el Príncipe de las Tinieblas se opone a los Divinos del Rayo Verde, preservando su "memoria", sus " archivos de la sombra", comprometiendo en la iniquidad a sus "elegidos". 132. Y así acontecerá otra vez, cuando la tierra vuelva a ser destruida muy pronto, al final del Kali-Yuga. Cuando un nuevo experimento del Demiurgo se repita en el Eterno Retorno, con la proyección de otro Manu. Y los divinos hiperbóreos deban ent rar nuevamente a combatir, haciendo uso de las Runas. 133. Transmutar el vira (que es mestizo de primer grado) en Siddha-divya, en sup erhombre, en Kaula, en Sonnenmensch, en hombre del Sol Negro. 134. La raza blanca fue poseedora del Vril y de una condición especial para percib ir el espacio en tres y cuatro dimensiones, cosa que el animal-hombre, el sudra de los pueblos de color, no posee. La posibilidad de recuperar aquellas cualidad es de la raza blanca original se haría efectiva únicamente por una "alquimia del reg reso", yendo hacia atrás, con la mezcla consciente del semiblanco con el más blanco, por una eugenesia estricta en los matrimonios y en la progenie, hasta lograr el punto exacto de la transmutación, donde todo dependerá de la magia o del milagro de la nueva encarnación de un espíritu que hará realidad la recuperación del Poder perdido , del Vril y de las cualidades de la visión que aún existían en la Segunda Hiperbórea Po lar. 135. Desde niño, por instinto al comienzo, jamás he rendido culto a esos "padres de la patria", ni a sus instituciones masónicas. Ya lo dije en "Ni por Mar ni por Tie rra", hace más de treinta años. Ellos dividieron este continente del sur en más de vei ntiún países de opereta, aislándolo para que así pudiera "cocerse en su propio mestizaje ", en su propia oscura salsa bastarda de marranos y negros traídos del África como e sclavos por los sucios encomenderos. Ya sabemos cómo el masón Bolívar inventó Bolivia, u na suerte de Tibet sin lamas y sin Tibet. Sin atumarunas ya. Bolivia, hasta en e l nombre procede de Bolívar. Y así nació este nacionalismo sudamericano, sin destino, sin base alguna, sin raíz auténtica. 136. El único remedio, el remedio radical para la curación de la humanidad sufriente es: el quebrantamiento de la servidumbre del interés del dinero. Este quebrantami ento significa la única posible y definitiva liberación del trabajo productor de las potencias del dinero que dominan secretamente el orbe. El quebrantamiento de la servidumbre del interés significa la restauración de la libre personalidad, de la s alvación del hombre de la esclavización y también de la fascinación mágica en que su alma fue enredada por el consumismo. 137. El Vira dispone, así, de una fuerza viril, heroica, que actúa a contracorriente . Es la fuerza que posee el Saddhaka, o iniciado tántrico. Sinónimo del héroe, combate por reinvertir el proceso de la entropía, de la involución, que es un resultado de su entrada en el Universo del Demiurgo-Jehová. Y se sale del Círculo del Eterno Reto rno, para siempre. Únicamente retorna a voluntad, como Avatar, como Tulku. 138. Dentro de un Linaje Hiperbóreo, de una Casa de Familia, con uno que llegue, q ue ejecute la Melodía hasta su consumación, que dé a luz el Hijo del Hombre, que const ruya su Eidelón, su Cuerpo Astral y con él se salga, bastará para que todo el Linaje p articipe de la Resurrección y del retorno a Hiperbórea. 139. Para el Vira, para el guerrero de Wotan, el entrar aquí a combatir es una obl igación de honor y lealtad. Únicamente así podrá luchar contra la creación demoníaca del Seño de las Tinieblas, llegando a transmutarla, a transfigurarla. Y hasta el sexo le habrá servido, como medio de arrebatarle algunos Pasu al Demiurgo, transmutándolos en Viras, por medio de este sacrificio tántrico, por así decir. Esta es la Gran Guer ra. 140. Partiendo del plomo, la Piedra Philosophal permite remontarse hasta el auru m potabile, hasta la Edad Dorada, de Saturno y Rea, hasta el Satya-Yuga, enderez ando la Lanza-Eje polar. El camino pasa por la Nigredo, la muerte mística, hasta l a Albedo, la resurrección de los Segundos Nacidos, de los arios de la raza blanca, hiperbórea, para alcanzar al fin la Rubedo, el Rojo de la Materia Inmortal de Vaj ra, del Caballero de Rojo, de las Plumas del Ave Fénix, del Pájaro que no existe. Es ésta la Danza del Ave del Paraíso, de mis "Visitas de la Reina de Saba", la Flor In existente, la Inmortalidad, que hay que crear, inventar, la materialización con Va jra del Cuerpo Astral. La Resurrección del Hijo del Hombre y de la Eternidad. 141. Un juego de espejos infinitos, en el plagio del Demiurgo, hacia abajo y hac ia arriba. La muerte para el ario, para el Vira es renacer a una nueva vida, con el Cuerpo de Vajra inmortal. Se trata de pasar más allá del Arquetipo, de escaparse por la Puerta de Venus de las garras del Demiurgo, que ha aprisionado a los gue rreros arios, a los exiliados, con el Eterno Retorno de lo Mismo, con la pesadil la de su Maya-Ilusión. 142. Esos s, Blanca umido. La la Túnica o Astral. rollos de pergaminos decían que él era Señor de una Orden de las Capas Negra y Roja. Todo el proceso alquímico del Arte Real de la Transmutación, así res Capa es el Manto de Repanse de Schoye, es la Tarnkappe de Siegfried y de Neso. Es el Cuerpo Astral, la inmortalización y materialización del Cuerp 143. Es el mal del "desliz" a través de la Ventana, de una "bilocación espacio-tempo ral", hacia este plano de la manifestación, donde rigen los Arquetipos y el Demiur go Jehová, constructor de golems. El mal consiste en un "clic" mental que ha hecho posible el aprisionamiento y la mezcla de los divinos hiperbóreos. La derrota en un combate cósmico, la pérdida de una gran batalla, en una Guerra que aún no termina. 144. Consiste el Asag en acostarse desnudos, en un mismo lecho, con la amada, pa sando allí una noche sin tocarse. A veces, se pone una espada desenvainada entre a mbos, como en el Asag de Tristán e Isolda. Esta prueba de iniciación de los trovador es se diferencia del coito mágico-ceremonial tántrico, Maithuna, en que el Asag es c asto, pudiendo formar parte del tantrismo de la Mano Derecha y el Maithuna perte nece al Tantrismo de la Mano Izquierda, donde se posee físicamente a la mujer, per o sin eyacular el semen (Bundi), sin llegar al orgasmo por parte del iniciado ho mbre, del Sadhaka; por lo menos, al orgasmo físico. Se trata de evitar la creación d e un hijo externo, de la carne, invirtiendo el proceso. En lugar de ser la mujer la preñada, es el hombre quien queda incincta de un "hijo interior", dando vida a l Cuerpo Astral, que no es hijo de la vida, de esta vida, sino Hijo de la Muerte ; de la Muerte Mágica, en esta vida, para poder vivir más allá de la muerte. El Hijo d el Hombre. Es decir A-Mor, sin muerte, inmortalidad. De este modo se cumple tamb ién la cosmogonía tántrica y cátara, donde todo se ha invertido y el creador activo, el fecundador, no es él, sino ella, la Shakti, la contraparte femenina de Shiva. 145. En el momento actual del Kali-Yuga, el cuerpo se ha materializado lo sufici ente como, para no poder encontrar una salida más que haciendo uso de su propia ma terialidad, o sea, del Tantrismo de la Mano Izquierda y del Maithuna. Su técnica f ue descrita como "cabalgar el tigre", lo que también podría llamarse "marchar por el filo de la espada". Si uno se cae, el tigre lo devora. 146. La Alquimia es una ciencia de la Segunda Hiperbórea; ciencia de la Atlántida, q ue tiende a restaurar lo perdido. Es ya una ciencia y un camino de regreso. 147. Es el Cuerpo Astral creado, recreado. Es él y ella: ELELLA, en el caso de él y ELLAEL, en el caso de ella. Porque el Cuerpo Astral no existe sino virtualmente, en potencia. Hay que crearlo, inventarlo, en este proceso misterioso de A-Mor a lquímico. El Cuerpo Astral es el Andrógino, que vive más allá de la muerte del cuerpo físi co, recreado en el fuego del opus, con la transmutación de los materiales del cuer po físico que así se transforma, después de haber pasado por la Nigredo, la noche oscu ra y negra de la muerte mística; enseguida, por la Albedo, o resurrección de esa mue rte, pudiendo alcanzar la Rubedo, la inmortalización por medio de la materia espir itual roja, que se produce en el Rayo Verde. Él primer misterio se consuma con la resurrección del cuerpo físico, que es arrastrado a su resurrección por el Cuerpo Astr al, como en un Carro de Fuego, como en un Vimana (pues su forma se ha hecho redo nda) y es llevado fuera de este mundo (por la puerta de Venus) hacia una situación no soñada ni por los más grandes peregrinos del Ansia. El segundo Misterio, que se cumple en el opus de esta Iniciación de A-Mor, es la R esurrección e inmortalización de la sóror, de la Amada, como una consecuencia de la in mortalización del alquimista, del sadhaka, del héroe-guerrero, del vira. El la lleva a ella a resucitar e inmortalizarse. En "NOS, Libro de la Resurrección", esto ha sido revelado, intuido. Y ahora hay dos andróginos, un Hombre Absoluto y una Mujer Absoluta, dos esferas. ELELLA y ELLAEL, que se a-man unidos y separados para si empre. Reunidos en la separación. El tercer Misterio de esta Iniciación hiperbórea es la mutación de la sangre, que se p roduce primero en las venas del Cuerpo Astral, logrando luego la regeneración de l a sangre del cuerpo físico del vira, por medio de la vibración ígnea del azufre, capaz de transmutar el plomo de Saturno en aurum potabile, de modo que se pueda reali zar la ceremonia hiperbórea de la Minnetrinken, de la comunión de la sangre, que se bebe en la Copa de oricalco del Grial. 148. Parece el amor profano y el culto del cuerpo físico del hombre y la mujer, es a aberrante historia de nuestros días. Se ha inventado el amor del occidente crist iano, hecho para el animal-hombre, para el pasu, anejo de todo simbolismo superi or. Se ha perdido el duro y frío camino, el fuego polar de un culto mágico, de una i niciación secreta que, practicada por un vira y su yogini, por un guerrero y su Wa lkiria, les transmutaría en Dioses inmortales. Y en más que Dioses. 149. Es en la sangre del alquimista donde se produce la transmutación, porque ahí es tá el plomo, el azufre, el arsénico, el cinabrio. Y por medio de la compulsión del Mer curio, que circula en la sangre de la soror. 150. Hay una ciencia antigua, una técnica hiperbórea que hace posible retornar al Vi ra a su origen divino, que perdiera en un combate, o situación desconocida, que aq uí hemos venido descubriendo. Esa otra ciencia se preserva gracias al Cordón Dorado de una Memoria de la Sangre Aria, que aún no se rompe. El camino de esta ciencia e s retrógrado, hacia atrás, hacia el origen polar. Es el de la Swastika Levógira. La mutación que se pretende es la del Vira en Divya, en el ser divino que fuera. Y esto se logra con la resurrección del Cuerpo Astral, del Hijo del Hombre. Algo qu e sólo los Viras pueden lograr, pues sólo ellos tienen Cuerpo Astral en potencia, vi rtual, porque únicamente ellos fueron Cuerpo Astral en el origen, en Hiperbórea. El resto no. Son sólo Pasu, animal-hombre, esclavos de la Atlántida, productos "sueltos " de una evolución, siembra planetaria, golems, robots de un Demiurgo. 151. Nos desagrada tener que referirnos a Cristo, aunque sea al Kristos de la At lántida. Jesucristo es un judío que ha estado estropeando el mundo por los últimos dos mil años, sea con el cristianismo militante, catolicismo o protestantismo, sea co n el rosacrucismo, con la teosofía o cualquier secta ocultista de Occidente. 152. Coniuctio, Maithuna, al parecer con los cuerpos físicos, pero en control de s us esencias: semen, bundi y rajas. Está destinado a reactivar los chakras y a dar vida al cuerpo astral, que será el hijo de este coito mágico, alquímico, en que se tra nsmutan los metales del Vira. 153. El "Rosarium Philosophorum", con estos dos últimos grabados pareciera estar s eñalando la posibilidad de un inicio del opus por medio del Tantrismo de la Mano I zquierda, con un Maithuna real, en cuerpo físico, para luego alcanzar las zonas si mbólicas y espirituales del Tantrismo de la Mano Derecha, donde el Maithuna se con tinúa en el cuerpo astral de los a-mantes, —con alas— en un mundo paralelo y mental, d onde los órganos materiales del cuerpo físico ya han sido transmutados en otros dist intos. No habría así contradicción entre las dos corrientes. El héroe tántrico, el iniciad o de A-Mor, puede seguir cualquiera de los dos caminos, el "húmedo" o el "seco", r ecorriéndolos por separado, o ambos a la vez, según mejor convenga a la "memoria de su sangre". 154. Creo haber visualizado, presintiéndolo, el camino de la yogini, de la sacerdo tisa de A-Mor. Es el Camino del Sacrificio. Ella lo dará todo, hasta su "propia et ernidad", se entregará entera a colaborar y a ayudar al Amado, para que él obtenga l a inmortalidad en el opus y en el combate de A-Mor. Porque, "aunque parezca que es él quien combate, será ella que combate en él". Y así, "ya él no tendrá otro compañero en ste mundo ni en las oscuras profundidades de la tumba; porque ella ha abierto su corazón como con una daga y se ha instalado allí por la eternidad". "Los amantes no mueren, viven en otro siglo de felicidad y gloria", decía el trovador Jacques Bai seaux. "El matrimonio (el de los mortales) es un Misterio profanado", afirmaba N ovalis. La Amada lo ha dado todo, ha puesto su absoluta fe en él. A su lado, de po r vida, le ha ido entregando los metales para que los transmute, impregnándolos de su fluido sháktico de sacerdotisa, de Diosa hiperbórea recuperada; sea aquí sobre la tierra, o desde otro mundo, desde la Estrella de la Mañana. Con la inmortalización del elegido, del héroe alquímico, del Vira, simultáneamente se lo grará la de su sóror, la de su Amada. El tiene ahora que resucitarla, por medio de l a concentración en su imagen, impregnándola de prona y bundi. Es algo así como proyect arla afuera de él mismo, como sacarla de adentro nuevamente para poder revestirla también de Vajra inmortal. Un doble parto, un nuevo dar a luz. Labor impostergable de lealtad de ultratumba, de postmortem. Porque la vida eterna de ella depende de la de El. Porque Ella le entregó su eternidad. 155. Ha despertado también la Voz, la Minne hiperbórea y posee ya el Vril. Su sangre es pura, su doble sangre, la física y la astral. Esto no se logra por un proceso temporal, de preparación por grados, dentro del tiempo terrestre, sino por un rayo , como en los "fulguradores". Es suceso atemporal, que adviene cuando la sangre ha sido purificada por medio de prácticas especiales, por esa Alquimia Grálica, camb iando el metabolismo biológico y psíquico. Se ha transmutado el plomo. El "órgano" del Vril, perdido por la raza blanca hiperbórea, se ha recuperado. 156. La energía capaz de producir todo esto se encuentra en la raíz espiritual de Bu ndi, cukra, ese fluido luminoso que se conforma materialmente en el semen, tan t erriblemente poderoso como para poder dar vida al hijo de la carne. En la mujer se "plasma" en el óvulo fertilizado y es rajas. Pero ambos pueden remontar hasta s u cauce espiritual esta energía. El hombre por la práctica del Vrajoli-mudra y la mu jer por la de Amaroli-mudra. Al unirse espiritualmente estos dos "espermas", en lugar del fugaz placer físico, sukha, se produce el "orgasmo extático", que no tiene fin: Aropa. Rajas ha transmutado la sangre del Vira en fuego y en cukra la de l a yogini. La "congestión astral" transmuta los cuerpos y produce la tran-substanci ación de la sangre. 157. Dando vida al cuerpo astral, revistiéndolo luego con Vajra; desmaterializando el cuerpo físico, a su vez revestido de Vajra, y reabsorbiéndolo en el cuerpo astra l, se obtiene un solo cuerpo; pero también se tiene dos (los gemelos) inmortales, capaces de autorregenerarse, de vivir en el tiempo y fuera del tiempo. Un vehículo apropiado para el Tulku y su combate de dos y más mundos. Sitio Web www.gnosiseterna.com